Pilar Moncada
El Otro “se caracteriza por un dinamismo constante, por transformaciones, transiciones, transustanciaciones y cambios cuya intensidad depende del contexto exterior, de los imponderables del momento, de las expectativas del entorno e, incluso, de nuestra edad y nuestro estado de ánimo” (Kapuściński, 2009: 33).
En su obra Encuentro con el Otro, Ryszard Kapuściński plantea que la interacción es una condición esencial de la experiencia y comprensión humana. El Otro se define como aquella persona que es distinta a “uno mismo”. No obstante, también se percibe como alguien diferente en cuanto a la percepción individual y particular: generación, etnia, localidad, nacionalidad, religiosidad o espiritualidad. Este encuentro o interacción con el Otro es bidireccional.
Para X, Y es el Otro.
Para Y, X es el Otro.
Por esta razón, el Otro representa una dualidad, un igual en esencia ya que cuenta con la misma dignidad, pero que es diferente en tanto a sus particularidades culturales y modos de pensar. En el capítulo Conferencias Vienesas (pp. 13-71) se pueden encontrar tres tesis principales:
- El Otro como espejo: el Otro es necesario y fundamental para la autocomprensión; su interacción va más allá de la observación, se trata de un acto dinámico que confronta a nuestro ser y nuestra forma de percibir el mundo.
- El Otro y los sesgos del Uno: la interacción con el Otro comprende una serie de desafíos por las múltiples incidencias que se pueden presentar, ya sea por sesgos del investigador o de los Otros ante la interacción.
- El Otro como pluralidad: El siglo XX es un punto de inflexión para la comprensión del Otro marcado por la multiculturalidad, que implica un problema de identidad personal, étnica, colectiva.
Para Emmanuel Levinas, el Otro es una alteridad radical, aquel que no puede ser reducido a categorías propias de Uno, es decir, que el ser del Otro no puede ser reducido o evaluado por otros sistemas de pensamientos o puntos de vista preestablecidos. Por su parte, para Kapuściński, el Otro sugiere una búsqueda de un encuentro auténtico, que nace de la posibilidad de empatía, apertura y reciprocidad. No obstante, no en todos los casos se puede encontrar una relación de igualdad plena debido a que la alteridad del Otro conlleva una confrontación de nuestro propio sistema de pensamiento.
Sin embargo, la aspiración a un diálogo auténtico con el Otro enfrenta múltiples tensiones en un mundo globalizado, con asimetrías de poder e instrumentalización cultural; además de los posibles sesgos culturales que puedan llegar a presentarse.
Actualmente, la comprensión del Otro se ve obstaculizada por diferentes estructuras religiosas, económicas, políticas o tecnológicas que tienden a homogeneizar las identidades o reducirlas a categorías funcionales. Esto conduce a cuestionarnos: ¿cómo es la mejor forma de comprender la alteridad de Otro sin caer en la cosificación o reduccionismos?, ¿basta con tener disposición y apertura o es necesario emplear un ejercicio dialéctico en donde tanto el Uno como el Otro tengan un ejercicio de confrontación que lleve a una transformación de ambos interlocutores?
Al ser el encuentro con el Otro bidireccional, la interacción entre ambos debe conllevar a una confrontación propia entre cada uno de los interlocutores.
Kapuściński señala ejemplos como la migración, el progreso de las telecomunicaciones, la revolución electrónica, y la desigualdad en el mundo. A esto le podemos añadir la competencia económica, las tensiones político-sociales o la diversidad religiosa contemporánea, que potencializan la desigualdad y alienación entre personas.
Debido a estos factores se pueden vislumbrar asimetrías de poder y la cosificación cultural que dificultan la posibilidad de un diálogo auténtico con el Otro.
Esto nos habla de que no sólo es necesaria tener una disposición o empatía. La comprensión del Otro requiere de una dialéctica más profunda para trascender las barreras; se trata de un proceso de autoconciencia relacional donde nos reconocemos a través del Otro sin borrar su diferencia.
El estudio del Otro es una tarea fundamental en la actualidad; en específico, en los estudios del fenómeno religioso. Reconocer y trabajar en las diferentes brechas existentes no sólo requiere una profunda introspección ética, también de diversas formas de análisis y perspectivas multidisciplinarias. Es sólo a través de la exploración y la apertura al Otro desde diferentes perspectivas que podremos vislumbrar y construir caminos hacia un diálogo más equitativo, auténtico y más humano para analizar la diversidad cultural, ideológica y religiosa en la humanidad.
Referencias
Kapuściński, Ryszard (2009). Encuentro con el otro. Anagrama.